miércoles, 9 de junio de 2010

LA ANTIGÜEDAD / Los godos / San Isidoro de Sevilla

- LA ANTIGÜEDAD / Los godos
José Alcoverro i Amorós / 1892 / Mármol de Rabaggione / 230 cm. / Biblioteca Nacional / Madrid




Summa Hispania

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Ni el derrumbe del Imperio ni el galopar germánico enterraron por completo el cofre cultural dejado por Roma. Nadie como San Isidoro de Sevilla ejemplifica el empeño de la intelectualidad hispanorromana de los siglos VI y VII por conservar la lengua y los monumentos escritos de la cultura clásica en un tiempo de oscuridad. Y nadie como San Leandro de Sevilla resume los desvelos del vencido hispanorromano por lograr que el conquistador godo abrazara el credo católico.

Nace el erudito Isidoro en la romanizada y católica Bética, dentro de una familia hispanorromana, emigrada de Carthago Spartaria -Cartagena- en 544, cuando comienza el dominio bizantino. "Nuevo Salomón": así llamó el Papa San Gregorio Magno al sabio hispalense. Y es que fue éste la gran lumbrera de la Europa de su época, cuya influencia, no en vano, se hará notar en las raíces de la civilización occidental con mucha fuerza durante, al menos, siete centurias.
San Isidoro y San Leandro de Sevilla .
Ignacio de Ríes / Siglo XVII / Óleo sobre lienzo / 86 x 146 cm. / Catedral de Santa María de la Sede / Sevilla .

Sus hermanos, San Leandro y San Fulgencio, fueron obispos de Hispalis -Sevilla- y Astigi -Écija-, respectivamente. Desde el año 599 y hasta su muerte -acaecida en 636- ocupó la sede metropolitana hispalense, sucediendo como arzobispo a su hermano y maestro -al primero de ellos, al creador de la escuela episcopal de la capital bética- y convirtiéndose, poco después de aquella fecha, en consejero del rey Sisebuto. Precisamente, a petición de este monarca, según las crónicas, letrado y pacifista, y a quien dedicó su De natura rerum -Sobre la naturaleza de las cosas-, San Isidoro empezó a trabajar en su obra más importante: Las Etimologías, una recopilación enciclopédica del saber antiguo, cada vez más inaccesible para sus contemporáneos. La tendencia al didactismo que mostró en ésta y en sus otras obras obedecía en gran medida a su interés por la formación, razón por la que también fomentó las escuelas clericales y monásticas.

A su enseñanza elocuente, "de extraordinario ingenio", unió sus numerosos escritos. Braulio de Zaragoza, su discípulo, después de citar veinte de sus obras, habla todavía de "otros muchos opúsculos suyos". Revelan su erudición, nacida del estudio de la antigüedad sagrada y profana, que extracta cuidadosamente como "último brote de la cultura romana".

San Isidoro de Sevilla / Bartolomé Esteban Murillo / 1655 / Óleo sobre
lienzo ./ 191 x 164 cm. ./ Catedral de Santa María de la Sede / Sevilla

La obra de San Isidoro cubre todo el saber de su época, contribuye a todos los campos: historia, gramática, filosofía, teología, medicina, jurisprudencia. Poco después de su muerte, el VIII Concilio de Toledo, celebrado en 653, le proclama "doctor egregius", "prodigio de sabiduría en el fin de los siglos".

Su obra histórica muestra el entusiasmo goticista de un romano. Su Chronicon, ensayo de crónica universal hasta el año 616, es una guía histórica que Europa empleará durante siglos. En su Historia de regibus gothorum, vandalorum et suevorum se identifica con el dominio visigodo y rechaza el día en que los bizantinos -el "miles romanus"...- habían llegado a la Península. El prólogo de esta obra es el famoso Laus Hipaniae que continúa el de los anteriores escritores romanos y preludia el de Alfonso X, en el siglo XIII.

Biblioteca Nacional de España / En primer término, en la parte superior de las gradas de acceso al edificio, a izquierda y derecha, respectivamente, los monumentos de .San Isidoro de Sevilla y de .Alfonso X el Sabio
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Eres, oh Hispania, la más hermosa de todas las tierras que se extienden del Occidente a la India; tierra bendita y siempre feliz en tus príncipes, madre de muchos pueblos. Eres con pleno derecho la reina de todas las provincias, pues de ti reciben luz el Oriente y el Occidente. Tú, honra y prez de todo el Orbe; tú, la porción más ilustre del globo. En tu suelo campea alegre y florece con exuberancia la fecundidad gloriosa del pueblo godo.

La pródiga naturaleza te ha dotado de toda clase de frutos. Eres rica en vacas, llena de fuerza, alegre en mieses. Te vistes con espigas, recibes sombra de olivos, te ciñes con vides. Eres florida en tus campos, frondosa en tus montes, llena de pesca en tus playas. No hay en el mundo región mejor situada que tú; ni te tuesta de ardor el sol estivo, ni llega a aterirte el rigor del invierno, sino que, circundada por ambiente templado, eres con blandos céfiros regalada. Cuanto hay, pues, de fecundo en los campos, de precioso en los metales, de hermoso y útil en los animales, lo produces tú. Tus ríos no van en zaga a los más famosos del orbe habitado.

Ni Alfeo iguala tus caballos, ni Clitumno tus boyadas; aunque el sagrado Alfeo, coronado de olímpicas palmas, dirija por los espacios sus veloces cuadrigas, y aunque Clitumno inmolara antiguamente en víctima capitolina, ingentes becerros. No ambicionas los espesos bosques de Etruria, ni admiras los plantíos de palmas de Holorco, ni envidias los carros alados, confiada en tus corceles. Eres fecunda por tus ríos; y graciosamente amarilla por tus torrentes auríferos, fuente de hermosa raza caballar. Tus vellones purpúreos dejan ruborizados a los de Tiro. En el interior de tus montes fulgura la piedra brillante, de jaspe y mármol, émula de los vivos colores del sol vecino.

Eres, pues, Oh, Hispania, rica de hombres y de piedras preciosas y púrpura, abundante en gobernadores y hombres de Estado; tan opulenta en la educación de los príncipes, como bienhadada en producirlos. Con razón puso en ti los ojos Roma, la cabeza del orbe; y aunque el valor romano vencedor, se desposó contigo, al fin el floreciente pueblo de los godos, después de haberte alcanzado, te arrebató y te armó, y goza de ti lleno de felicidad entre las regias ínfulas y en medio de abundantes riquezas.

San Isidoro de Sevilla / Laus Hispaniae
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Mappa Orbis Terrarum ........




. Mapamundi. .isidoriano. .T .en .O .......
. Etimologías..../ ..Copia. de. 1473 .......
. Universidad de Texas en Arlington .......
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Lentamente, el término romano "Hispania", pasaría a ser algo más que un tomónimo. En estos versos, San Isidoro de Sevilla añadía al concepto puramente geográfico de Hispania un sentido político vinculado a la existencia de la monarquía visigoda, cuyas fronteras coincidirían aproximadamente con las de la Hispania antigua. Tras la invasión musulmana, esta idea sería resucitada por el goticismo de los reyes asturianos, que se declararon herederos de la monarquía hispana de Toledo.

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Miniatura de Las Etimologías / Siglo IX / Biblioteca del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial


Sus tres libros de sentencias, usados luego por Pedro Lombardo -Magister Sententiarum-, intuye el método escolástico en la exposición teológica. Pero la obra cumbre de San Isidoro son, sin duda, sus Etimologías -"Originum sive Etymologiarum Libri XX"-, un esfuerzo universal por conservar el legado de la Antigüedad. Constituye un sistema enciclopédico, como ya se ha apuntado, de saberes que, partiendo del conocimiento de Dios, llega a los más pequeños detalles del orden natural. De los veinte libros que componen la obra, los tres primeros recogen una exposición de las Siete Artes Liberales -"El Setenario", como lo llamó Alfonso X- agrupadas en el trivium y el quadrivium, cuyo estudio, previo a la Teología, fue el marco de la enseñanza de Occidente durante toda la Edad Media.

El esfuerzo intelectual de San Isidoro, "vínculo que nos renueva las obras literarias de los antiguos", como dijera Braulio de Zaragoza, se proyecta a Europa desde los días del Renacimiento carolingio, y llega vivo a Santo Tomás de Aquino. Todavía, en los umbrales del Renacimiento, Dante verá brillar "l'ardiente spirito d'Isidoro", dentro de las doce lumbreras de la sabiduría eclesiástica. No parecen exageradas, pues, las palabras de Menéndez Pidal, cuando resumía:

Nadie en toda la Edad Media escribía de recónditas cosas divinas y humanas, que no sea deudor de San Isidoro y así no hubo entonces armario que no procurase atesorar en sus tablas códices isidorianos; dos mil manuscritos de éstos; conservados hasta hoy en las bibliotecas del mundo, son huellas imborrables de los caminos que por toda Europa abrieron los pasos guiadores del metropolitano hispalense.
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Monasterio de San Isidoro del Campo / En el lugar sobre el que se asienta, a las afueras de Sevilla, en la localidad de Santiponce, muy cerca de Itálica, sostiene la tradición se localizaba la ermita mozárabe en la que se encontraban inhumados los restos del aquel sabio obispo .hispalense antes de ser trasladados a León.

Real Colegiata Basílica de San Isidoro / Retablo Mayor / León / En la urna de plata que aparece en la parte inferior de la foto, tras el altar, se guardan parte de los restos de San Isidoro, que fueron trasladados desde Sevilla, donde reposaban desde su fallecimiento, en 1063 por Fernando I de León. Otras reliquias del erudito, junto a las de sus hermanos, Leandro, Fulgencio y Florentina, se atesoran en la denominada Urna de los Cuatro Santos de Cartagena, en la Catedral de Santa María de Murcia...
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La España visigoda I ................................. La España visigoda II


En el escudo de Sevilla, en este caso, en el que aparece en la fotografía y que corona, junto al reloj, la fachada oeste de la Casa Consistorial de la ciudad, como ocurre en los casos del antiguo emblema de la Universidad Hispalense y los de otras muchas instituciones locales, ya sean civiles, religiosas o incluso deportivas..., puede observarse la presencia de San Isidoro y San Leandro, cuyas figuras flanquean al rey San Fernando -en el centro del mismo-, conquistador y patrón de la ciudad, y padre de Alfonso X el Sabio.
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Agnus Dei

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Samuel Osborne Barber / 1937
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4 comentarios :

J.M. Ojeda dijo...

¡Hola Jose!
Impresionante su artículo.
Estoy por decirles a mis hijos que le echen un vistazo a su blog.

Claro que ellos son más de jugar con la bolita.
(Hockey patines) ¡No sé, no se…!

Saludos de J.M. Ojeda.
P.D. Que pase buen fin de Semana.

CarmenBéjar dijo...

Hombre, nuestro patrono San Isidoro, el santo de los historiadores...

Me alegro mucho de que hayas tocado a este erudito visigodo, aunque no me cabía ninguna duda de que ibas a hacerlo por tenerle ahí en tu Sevilla como una de las figuras más relevantes.

Tenías que haber contado las peripecias que acontecieron para que sus restos llegaran a León, porque tiene su miga (propuesta para otra posible entrada). Aún así, por mucho que lo quisieran los reinos cristianos, este personaje sigue siendo típicamente hispalense a mi modo de ver.

Saludos

Jose dijo...

Gracias, J.M.

En fin, yo estaría encantado de que tus hijos pasasen por aquí para conocer, aunque sólo sea superficialmente, la historia de uno de los intelectuales más importantes de nuestra historia, más concretamente en este caso, de la historia de la tierra de su padre... Y es que ya lo decían los clásicos: mens sana in corpore sano... Yo no soy tanto de la bolita, sino más bien de las dos ruedecitas y, bueno, aquí me tienes : )

Que tengas un muy feliz fin de semana.

Buenas tardes.

Jose dijo...

Así es, Carmen, de los historiadores y de otras muchas disciplinas... Incluso -fíjate si su relevancia ha traspasado fronteras y perdurado a lo largo de los siglos, de algún modo, si no tengo mal entendido- San Isidoro de Sevilla ha sido declarado santo patrón de Internet, ahí es nada... Y es que no se puede negar que méritos acumuló durante su vida aquel erudito paisano mío de otros tiempos para merecer éste y todos los reconocimientos... Muy, muy poco se le puede reprochar...

En fin, también a mí me alegra, en este caso, que la presencia de San Isidoro te haya sido grata. Tomo nota de tu propuesta...

Que tengas un muy feliz fin de semana.

Buenas tardes.

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