miércoles, 7 de octubre de 2009

SEMANA DE LA HISPANIDAD / El nacimiento de un nuevo hombre





Como no podía ser de otro modo..., en Sevilla..., con seguridad, sin menoscabo de ninguna otra, la ciudad que atesora los más fuertes vínculos con América a este lado del Atlántico, desde el Descubrimiento hasta nuestros días..., podemos encontrar un buen número de monumentos erigidos a la figura de Colón, mitificada sobre todo a partir del s. XIX, curiosamente... Son abundantes los rincones de nuestra geografía urbana en los que nos podemos topar con el loco, ambicioso y controvertido almirante que un día se empeñó en cruzar aquellas terroríficas -por desconocidas- y profundas azules aguas oceánicas contra el criterio de la inmensa y aplastante mayoría de sus coetáneos, cuestión ésta para nada baladí... Hoy os muestro uno de ellos, el más reciente de todos, inaugurado en octubre de 1995 por S.A.R. la Infanta Doña Elena, quien mantiene, así mismo, unos muy estrechos lazos con nuestra ciudad, prueba de lo cual, no en vano, como algunos recordaréis, es que contrajo matrimonio en la catedral hispalense en marzo de aquel mismo año...

En realidad,
se trata de un presente que el Ayuntamiento de Moscú tuvo a bien entregar al de Sevilla con motivo de los fastos conmemorativos del V Centenario del Descubrimiento de América, organizados tres años antes en la capital hispalense -muy cerca del lugar en que finalmente quedaría emplazada la gigantesca escultura, justo al otro lado del viejo Betis-, en agradecimiento por la cálida acogida que la ciudad brindó a los representantes del pueblo ruso que participaron en la Expo'92. El nacimiento de un nuevo hombre, o El huevo de Colón, nombre con el que es conocida popularmente, es obra del eslavo, tan polifacético -pintor, escultor y arquitecto...- como polémico -artística y personalmente-, Zureb Tsereteli..., favorito de las autoridades moscovitas, a la sazón, Presidente de la Academia de Artes de Rusia... y creador, así mismo, de su gemelo, El nacimiento de un nuevo mundo, de dimensiones muchísimo más espectaculares, pero que duerme el sueño de los justos confinado en unos contenedores, a la espera de ser montado algún día en Puerto Rico...
Ubicada en el Parque de San Jerónimo, junto al meandro homónimo, al norte de la ciudad, la colosal escultura, de 45 metros de altura y acabada en bronce, cuyo perfil delata muy claramente el origen y la personalidad de su autor, está compuesta básicamente por un enorme huevo horadado y una gigantesca imagen de don Cristóbal -que aquel alberga en su interior-, que porta en sus manos el mapa del primer viaje, el cual, como si de una suerte de océano se tratase, es recorrido por las históricas naves que llevaron al tenaz almirante al Nuevo Mundo: La Santa María, La Pinta y La Niña...
El conjunto escultórico simboliza el punto de partida del proyecto colombino y las no pocas vicisitudes que aquel atravesó... De este modo, en él se plasma la anécdota paradigmática que, según la leyenda, Colón protagonizó en una de las múltiples entrevistas previas a la primera expedición, de sobra por todos conocida: la del, como no podía ser de otro modo, famoso huevo... El caso es que -recuerdo..., por si la memoria falla- aquel se afanaba en explicar cómo llegar a la India navegando hacia poniente cuando alguien le espetó que dicha idea era tan poco factible como poner un huevo en pie, cosa que, por supuesto, no acobardó al osado navegante, que respondió pidiendo uno, que finalmente logró colocar de aquella manera ante el asombro de todos..., ayudado, eso sí, por un ligero golpe propinado a la base del mismo... Así narra el hecho un simpático poema extraído de uno de los libro que hizo mis delicias durante mi infancia:

Al rey de España un buen día
llegó un señor que decía:

Soy Colón yo quiero ir
y América descubrir.

¿América? ¿Qué es tal cosa?
El nombre me huele a rosa...

Colón dijo en plan profundo:
Yo sé que es redondo el mundo.

Vayas hacia allí o hacia allá
siempre aquí se llegará.

Dijo el Rey, hay que probarlo
no basta con afirmarlo...

Dijo Colón: probaré
y ya te lo contaré.

Más porque quedes contento
verás un experimento.

Toma este huevo, no pesa,
y ponlo de pie en la mesa.

Ensayó el Rey todo el día
pero el huevo... se caía.

Colón lo cascó un poquito
y así se tuvo solito.

¡Bravo!, dijo el soberano.
Veo que tienes buena mano.

Puedes tu viaje emprender
pero procura volver.

Y hacia América partió
y América descubrió.

Héroes en Zapatilas / Angel Pisani - Gino Gavioli / Ediciones Paulinas / 1983.


En cualquier caso, si intentáis emularlo, será mejor que lo hagáis en la cocina y poniendo unos papeles absorbentes debajo...


Mientras lo hacéis os dejo con un viejo tema, compuesto e interpretado por el malogrado Nino Bravo, que siempre me ha emocionado...



Feliz jornada a todos.......







América
________________________________________________________________
Suena: Danza española / El cascanueces / Tchaicovsky / 1892

5 comentarios :

balehead dijo...

No es extraordinario que provenga de Rusia un regalo de esas características, a la vista de los famosos huevos Fabergé que hicieron las delicias de esposas e hijas de zares.
Hablando de huevos, si Colón además de todo lo que sabía también hubiese entendido de cocina, quizás hubiera caído en la cuenta de hervir el huevo...

En fin, que voy a escuchar la voz increíble de Nino y así me alegraré un poquito el día.

Un grandísimo beso (tanto como el monumento de hoy, reguapo!!!!

Madame Minuet dijo...

Jijiji, apuesto a que monsieur ha intentado alguna que otra vez lo del huevo en la cocina.
hirviendolo previamente, como sugiere nuestra encantadora madame Balehead?
La verdad es que resulta tentador.
No conocia el poema, pero le aseguro que tambien ha hecho mis delicias ahora.

Feliz dia, monsieur

Bisous

Traianeum dijo...

Pues hablando de huevos, Vane, ten en cuenta que en aquellos tiempos Arguiñano aún no tenía programa propio en TV... Vamos, que no se le puede pedir más a don Cristóbal... :)

Por lo demás, sí, efectivamente es fabulosa su procedencia... Estoy seguro de que te ha encantado el dato, teniendo en cuenta, ejem, lo que te atrae tí, ejem ejem ejem..., que es muchííísimo, el país de los grandísimos Pedro y Catalina... :))

En cuanto a vos, madame, ¿qué puedo deciros...? Hace ya un rato largo que nos conocemos... Acertasteis de pleno en vuestra apuesta... O casi, claro... Porque, eso sí, he de decir en mi defensa que procedí a ello una vez tratado en la cocina el objeto en sí y, en cualquier caso, por orden de la superioridad: una de mis profesoras de primaria se empeñó, supongo que por Pascua, no recuerdo bien, en que emuláramos de algún modo al genio mencionado por Milady Balehead... Me alegra sobremanera que os haya gustado el poema...

Para ambas, mi agradecimiento por vuestra siempre esperada visita y un buen puñado de besos. O dos... :)

A vuestros pies siempre...

Feliz velada

balehead dijo...

Me has arreglado el día, sin más.
Nunca podré agradecer lo suficiente tus amables palabras, pues supongo que sabes que cuando se pone el alma en algo da bastante miedo la opinión de los demás.
Además creo que nos parecemos en eso, pues sólo hay que mirar detenidamente tu maravilloso espacio para saber que también cuidas hasta el más pequeño detalle.

Recibido el besazo. Te mando otro igual o mayor...muacks!!!!!!!

Traianeum dijo...

No son amables mis palabras... Sólo responden a la realidad... :)

No, no tienes que tener miedo... No cuando se pone el alma en ello..., como es tu caso... :)

En fin, no creo que sea para tanto -vuelves a las andadas, a hacer de andaluza, jejeje- pero me hace sentir satifecho la idea de ser yo el culpable en cierto modo, aunque sea mínimamente, de tu felicidad...

¡Un besazo, preciosa...! Dulces sueños...

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