lunes, 26 de octubre de 2009

LA ANTIGÜEDAD / Hispania / Viriato: el primer héroe

- LA ANTIGÜEDAD / Hispania / Vi
La muerte de Viriato, jefe de los lusitanos ...
Óleo sobre lienzo / 307 x 462 cm. / Neoclasicismo español ...
Casón del Buen Retiro / Madrid ...


El primer héroe
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No menos desesperada fue la lucha (155-139 a.C.) de los pueblos lusitanos frente a la colosal maquinaria de las legiones romanas. Viriato, caudillo indiscutible de la Lusitania, plantó cara a los conquistadores mediante la guerra de guerrillas y llegó a imponer al Senado un tratado de amistad. Pero el pacto fue efímero. Liquidado el acuerdo de paz, asesinado Viriato en su campamento, mientras dormía, la victoria romana no tardó en llegar, y con ella, el fin progresivo de las insurrecciones.

Río Duero a su paso por la ciudad de Zamora ....

Viriato envió a sus amigos más fieles, Audax, Ditalcón y Minuro, a Cepión para negociar los acuerdos de paz. Éstos, sobornados por Cepión con grandes regalos y muchas promesas, le dieron su palabra de matar a Viriato. Y lo llevaron a cabo de la manera siguiente. Viriato, debido a sus trabajos y preocupaciones, dormía muy poco y las más de las veces descansaba armado para estar dispuesto a todo de inmediato, en caso de ser despertado. Por este motivo, le estaba permitido a sus amigos visitarle durante la noche. Gracias a esta costumbre, también en esta ocasión los socios de Audax aguardándole, penetraron en su tienda en el primer sueño, so pretexto de un asunto urgente, y lo hirieron de muerte en el cuello que era el único lugar no protegido por la armadura. Sin que nadie se percatara de lo ocurrido a causa de lo certero del golpe, escaparon al lado de Cepión y reclamaron la recompensa. Éste en ese mismo momento les permitió disfrutar sin miedo de lo que poseían, pero en lo tocante a sus demandas los envió a Roma. Los servidores de Viriato y el resto del ejército, al hacerse de día, creyendo que estaba descansando, se extrañaron a causa de su descanso desacostumbradamente largo y, finalmente, algunos descubrieron que estaba muerto con sus armas. Al punto los lamentos y el pesar se extendieron por todo el campamento, llenos todos de dolor por él y temerosos por su seguridad personal al considerar en qué clase de riesgos estaban inmersos y de qué general habían sido privados. Y lo que más les afligía era el hecho de no haber encontrado a los autores. Tras haber engalanado espléndidamente el cadáver de Viriato, lo quemaron sobre una pira muy elevada y ofrecieron muchos sacrificios en su honor. La infantería y la caballería corriendo a su alrededor por escuadrones con todo su armamento prorrumpía en alabanzas al modo bárbaro y todos permanecieron en torno al fuego hasta que se extinguió. Una vez concluido el funeral, celebraron combates individuales junto a su tumba. Tan grande fue la nostalgia que de él dejó tras sí Viriato, un hombre que aún siendo bárbaro, estuvo provisto de las cualidades más elevadas de un general; era el primero en todos en arrostrar el peligro y el más justo a la hora de repartir el botín. Pues jamás aceptó tomar porción mayor aunque se lo pidieran en todas las ocasiones, e incluso aquello que tomaba lo repartía entre los más valientes. Gracias a ello tuvo un ejército con gentes de diversa procedencia sin conocer en los ocho años de esta guerra ninguna sedición, obediente siempre y absolutamente dispuesto a arrostrar los peligros, tarea ésta dificilísima y jamás conseguida fácilmente por ningún general. Después de su muerte eligieron a Tántalo, uno de ellos, como general y se dirigieron a Sagunto, ciudad que Aníbal, tras haberla tomado, había fundado de nuevo y le había dado el nombre de Cartago Nova, en recuerdo de su patria. Cuando fueron rechazados de allí y estaban cruzando el río Betis los atacó Cepión y, finalmente, Tántalo exhausto se rindió con su ejército a Cepión, a condición de que fueran tratados como un pueblo sometido. Los despojó de todas sus armas, y les concedió tierra suficiente, a fin de que no tuvieran que practicar el bandidaje por falta de recursos. Y de este modo acabó la guerra de Viriato.

Apiano de Alejandría / Historia de Roma / Sobre Iberia



Monumento a Viriato en Zamora




Juan Antonio Cebrián / La rosa de los vientos
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Suena: Tannhäuser / Obertura / Richard Wagner / 1845

6 comentarios :

Madame Minuet dijo...

Viriato, uno de nuestros grandes heroes de la resistencia contra Roma. Lo recuerdo en el libro que estudiaba de niña, con una ilustracion de cuando era asesinado. Cosas que quedan grabadas, que capturaban mi imaginacion infantil.

me pregunto si siguiendo con este recorrido mas adelante llegaremos por aqui a Noega?

Feliz comienzo de semana, monsieur

Bisous

Jose dijo...

Lo cierto es, madame, que no lo tenía previsto, pero ya que lo habéis mencionado vos, y en virtud del amor que profeso a vuestra bendita tierra, a la que, como no podía ser de otro modo, considero tan mía como la que piso en este mismo momento, trataré de incluir una mención cuando toque hablar del primer emperador de Roma, del gran Augusto, el pacificador...

En fin, así es, las cosas que se graban en nuestra retina durante la niñez permanecen con nosotros, a veces para bien, otras para mal, que no es el caso en esta ocasión, para siempre... Esta obra del genial Madrazo además lo pone muy fácil...

Un placer recibirios siempre en mi humilde morada, Marco dixit..., haciendo mías su palabras y retrotayéndome para la ocasión, como vos, a mi niñez... : )

En un rato paso por vuestro delicioso espacio, que he visto que tenéis para todos nosotros, vuestros leales seguidores, una nueva entrega, como de costumbre seguro muy jugosa...

Hasta entonces, tened una muy feliz jornada.

A vuestros pies.

balehead dijo...

Paso tardísimo y muertita de sueño, pero paso. Y además te hago la firme promesa de leer mañana las desventuras de Viriato. Hoy me es imposible porque el sueño me vence y a estas horas tengo los ojos aún más rasgados de lo que es habitual en mí.
Ay!!! si tuviera algún enemigo que mereciera la pena le regalaría todos mis lunes.
Que tengas un dulce despertar, guapísimo
Un beso, y otro, y otro, y otro...
Vane.

balehead dijo...

Estábamos escribiéndonos al mismo tiempo!!!! Menos mal que tenemos nuestros habituales desacuerdos porque si no, niño, esto sería como para incluirlo en tu teoría cósmica-cómica.

Gracias por el millón de besos
te mando otro, y otro, y otro...

Jose dijo...

Sería aburridísimo, sin duda, Vane... ¡Para morirse de pena, vamos...! Tsss, uno, que es andaluz... : )

Niña, espero que, dejado atrás el día de la Luna - mira tú por donde retomamos de nuevo el cosmos-, maldito donde los haya, éste del dios de la guerra no te la dé, jejeje...

Nos vemos esta noche...

Un beso, preciosa...

balehead dijo...

El enemigo está dentro, que decía mi profe de Física refiriéndose al colegio y a sí mismo. Al final los grandes hombres caen por pequeñas debilidades... en este caso la confianza en unos amigos que no lo eran tanto. Siempre me recordó esta traición a las historias de Sansón y Dalila o, mi preferida, la de Judith y Holofernes. Desde que era una canija tenía una puntería certera en eso de encontrar por los libros de casa las historias más truculentas (je je je)

Pues no me lío más, que sólo pasaba a saludarte y a decirte que cumplí mi palabra de leerte con sumo gusto.
Muaaacksss!!!!!

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