domingo, 17 de enero de 2010

LA ANTIGÜEDAD / Hispania / La organización durante el Alto Imperio. El cuidado de los amigos.




Pórtico de la Curia ............................... Augustobriga / Siglo II / Bohonal de Ibor / Cáceres..





La organización durante el Alto Imperio. El cuidado de los amigos
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Augusto concluyó la conquista romana de Hispania, a la que dotó de una sólida organización administrativa. Desde 44 a.C. hasta la batalla de Actium en 31 a.C., Augusto tuvo que combatir continuamente hasta alcanzar la dirección única del Imperio, razón ésta por la que han llegado tan pocas noticias de los acontecimientos concernientes a Hispania durante este período. Terminado el enfrentamiento interno, Roma emprendió la tarea de consolidar y reorganizar sus provincias.
La intervención de
Roma contra las comunidades indígenas del noroeste peninsular se enmarcó en la continuación de la conquista de la cuenca del Duero, interrumpida por la contienda civil. Las causas de la guerra hay que buscarlas, en primer lugar, en la política de Augusto en todo el occidente del Imperio durante sus primeros años al frente del mismo.
El Emperador era partidario de una política de expansión territorial que tendía a asegurar las fronteras bajo la concepción del
Imperio como un todo homogéneo en el que se habían de suprimir los reductos hostiles; por otra parte, Augusto quería hacer olvidar las atrocidades de la reciente guerra civil mediante nuevas conquistas. En segundo lugar, hay que tener en cuenta el hecho de que los centros agrícolas de la Meseta estaban expuestos a las correrías de los pueblos del norte. Los romanos, en este caso, habrían heredado un conflicto endémico entre comunidades. Por último, no pueden olvidarse las importantes riquezas en hierro de las zonas del norte, tan codiciadas por Roma.
La guerra afectó a várdulos, cántabros, astures y galaicos. El conflicto estalló en 29 a.C. y duró diez años, aunque las campañas de 29, 28 y 27 debieron servir para preparar la gran intervención de 26 a.C. En esta fecha, el propio
Augusto vino a Hispania al mando de seis legiones con las que se formaron tres cuerpos de ejército; contaba, además, con una flota para atacar la retaguardia enemiga._____________________________________________________________________________


Ara de Valeria AvitaMérida / Siglo III d.C.
Museo Arqueológico Nacional
Madrid










Conmemora la celebración de un taurobolio el día del nacimiento de Avita. Este rito de carácter purificador que consistía en el bautismo con la sangre de un toro sacrificado, ofrendado a la diosa frigia Cibeles, fue muy popular, sobre todo en Galicia.
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Augusto penetró hasta el corazón del territorio cántabro a través del valle del Pisuerga, hasta acabar con la última resistencia indígena en el castro de Aracelium. Al año siguiente atacó el territorio astur por el valle del Esla. Con la toma del castro de Lancia finalizó oficialmente la campaña, aunque en 22 a.C. se produjo una importante rebelión de los astures y en 19 a.C. los cántabros se sublevaron por última vez. Las matanzas, las esclavizaciones masivas y los traslados de población indígena a los valles pusieron punto final a la conquista de Hispania.
Augusto dividió las provincias romanas en imperiales y senatoriales, de tal manera que mantenía el control directo sobre las provincias no pacificadas, dejando las restantes en manos del Senado. Paradójicamente, este reparto hizo que el Senado gobernase las regiones más ricas y civilizadas, mientras que el Emperador tenía a su cargo zonas inhóspitas y peligrosas. En contrapartida, los gobernadores senatoriales disponían generalmente de un año de mandato y su poder estaba limitado por funcionarios nombrados directamente por el Emperador. Por el contrario, Augusto gobernaba sin limitaciones ni interferencias y ejercía el mando supremo del ejército.
La división de la península Ibérica en Citerior y Ulterior fue fruto de las vicisitudes de la conquista. De hecho, en la
Ulterior existían dos zonas con carácter propio. Por un lado, el sur, el valle del BetisGuadalquivir-, escenario de una amplia colonización romano-itálica y con una estructura social totalmente urbana. Frente a ella, en parte occidental de la provincia apenas había empezado el proceso de urbanización y en su área septentrional el dominio romano aun era poco estable. Por ello Augusto decidió dividir la antigua Ulterior en Hispania Ulterior Baetica e Hispania Ulterior Lusitania. La Bética, provincia pacificada, dependía del Senado. La Lusitania y la Hispania Citerior Tarraconense dependían directamente del emperador.
En cuanto a los territorios conquistados recientemente, los de los
cántabros fueron asignados a la Citerior, mientras que los de los galaicos y astures se incorporaron a la Lusitania. Más tarde, entre 7 y 2 a.C., Augusto decidió concentrar los recursos mineros y las fuerzas militares bajo una misma autoridad. Para ello, todos los territorios al norte del Duero, hasta entonces en la Lusitania, así como el saltus Castulonensis y las llanuras entre el alto Guadalquivir y el Mediterráneo, que formaban parte de la Bética, pasaron a engrosar la Citerior.



El gobierno provincial.
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La Citerior, como provincia imperial, estaba gobernada por un legado del emperador con sede en Tarraco -Tarragona-. No había un límite de tiempo para su mandato, aunque normalmente duraba de tres a cinco años. Ostentaba el mando de las fuerzas armadas de la provincia y desempeñaba la función judicial y las tareas administrativas -construcción y reparación de las vías, orden público, elaboración del censo, etc.-. Estaba asistido por procuradores con funciones financieras, legados jurídicos y legados de las legiones al mando de las unidades estacionadas en el territorio.
La
Lusitania se regía del mismo modo, pero con un gobernador de rango inferior y sin jurisdicción militar. En cuanto a la Bética, como provincia senatorial, era gobernada por un procónsul elegido por sorteo entre los senadores que habían ejercido una magistratura superior. Su mandato era de un año, aunque había frecuentes excepciones. Como en los otros casos, el gobernador senatorial estaba asistido por diversos legados y un cuestor para los asuntos financieros, pero su poder real quedaba limitado por el hecho de que el Emperador podía intervenir en aquellas cuestiones que afectasen a los no ciudadanos de la provincia.

Además, aunque los ingresos pasaban a engrosar el aerarium (tesoro público), administrado por el Senado, el
Emperador mandaba legados para administrar las numerosas propiedades imperiales de la provincia. Mediante esta compleja organización Augusto consiguió gobernar las provincias sin dañar el modelo ideal heredado del Estado republicano y, al mismo tiempo, sin menoscabar su poder supremo._____________________________________________________________________________


Hispania fue una de las provincias en donde se desarrolló antes el culto al Emperador. Durante la estancia de Augusto en Tarraco, sus habitantes le consagraron un altar. Unos años después se le erigió otro en Emerita -Mérida-. La iniciativa coincidía con la política augustea de crear vínculos de cohesión entre las provincias y el poder central. Las relaciones de fidelidad existentes en las comunidades prerromanas -la fides y la devotio- facilitaron la difusión del culto imperial. Este, que en un principio se cernía a un ámbito local y privado, alcanzó en época de Tiberio un carácter provincial y oficial, y llego a su apogeo con los Antoninos. En los concilios provinciales se elegía al sacerdote -flamen- y a la sacerdotisa –flaminica-, encargados del culto en cada provincia. Los devotos eran miembros de los sectores más romanizados de la sociedad, y las cofradias religiosas representaban un importante mecanismo de integración de los libertos ricos en la sociedad romana.


Árbol de la Vida / Pan Caliente / Mérida / Badajoz / Siglo I d.C. / Museo Nacional de Arte Romano / Mérida

La vida urbana se transformó: las ciudades amanecían bajo la impronta de un nuevo urbanismo, con espacios públicos decorados por un arte pleno de significados alegóricos. En este caso, este laurel tan finamente tallado, símbolo tradicional de Apolo y que adoptase la iconografía augustea como propio, en torno al cual revolotean unos pajarillos y en cuya base se enrosca una serpiente, es precisamente una representación de la eternidad.
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Los conventus
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Las provincias estaban divididas en unidades menores para facilitar la administración de justicia. En su origen, los conventus eran reuniones de los gobernadores provinciales destinadas a impartir justicia. Posteriormente, quedaron instituidas regularmente en determinadas ciudades y se fijaron los límites de cada distrito judicial.

A partir de entonces, el conventus pasó a designar cada uno de estos distritos con su correspondiente lugar de reunión o capital conventual. La
Citerior se dividía en siete conventus, la Bética en cuatro y la Lusitania en tres. La capital de cada conventus era también un importante centro de atracción de la población provincial.



La fundación de colonias
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El asentamiento de soldados veteranos en Hispania dio lugar a centros urbanos de estatuto juridico poco claro, como es el caso de Itálica -en las inmediaciones de Hispalis, actual Sevilla-, Carteia -San Roque, Cádiz-, Valentia -Valencia- o Corduba -Córdoba-. En otras zonas, para organizar el territorio sometido se crearon o reorganizaron centros indígenas (Gracchurris -Alfaro-, Pompaelo –Pamplona-). César trató de solucionar el problema de la proletarizacion del campesinado itálico buscando tierras en otras zonas del Imperio, como Hispania. Las fundaciones cesarianas afectaron al valle del Betis (Hispalis, Urso -Osuna-), algunas zonas de la futura Lusitania (Norba -Cáceres-) y el valle del Ebro (Celsa -VelilIa de Ebro-). Augusto completó esta política con la fundación de importantes colonias: Emerita; Barcino -Barcelona-, Caesaraugusta -Zaragoza-, Lucus -Lugo-, Asturica -Astorga- y Bracara -Braga-.
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Cabeza femenina. / .Tarragona / Siglo I a.C. / Museo Episcopal de Vic / Museu Espicopal de Vic / Barcelona

El fragmento formaba parte de una placa de revestimiento realizada en terracota, probablemente policromada, empleada para ocultar la fábrica de ladrillo.
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Los hispanos en el ejército romano
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A partir de Augusto aumentó el número de hispanos alistados en las unidades regulares de las legiones, distribuidas por todas las fronteras del Imperio. Los legionarios hispanos se hallaron presentes desde el limes renano y danubiano hasta África, Egipto y Oriente. De las muchas inscripciones funerarias que dejaron como testimonio de su presencia destaca la del ciudadano romano de Astigi –Écija- que dice así:

M. Furius Herenius, hijo de Veteranus, nacido en Astigi, de la tribu Papiria, yace aquí enterrado. La Bética me engendro y vine hasta este lugar deseoso de conocer las tierras de Libia y los confines de Cesarea. Los hados me arrancaron la vida y yo y lo mío yacemos en estas lejanas playas. Viví cincuenta años durante los cuales pude demostrar mi cariño y fidelidad para con los míos. Fui siempre animoso para el trabajo. Marchaos lejos de mí sin mí y llegaos a los míos. Pero os ruego que digáis al pasar ante esta tumba: ¡que la tierra te sea leve y descansen en ella placidamente tus restos!
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Greba.
Museo Nacional de Arte Romano.
Mérida.





Esta pieza de la armadura protegía
la
.parte anterior de la pierna.. En
este caso,
.su rica decoración .-con
una
.cabeza .de .Gorgona - sugiere
que
.debió pertenecer a un .oficial
de alto rango

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División administrativa de Hispania / Artehistoria

Las ciudades de Hispania / Artehistoria

Minería y moneda romanas / Artehistoria

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Suena: Now we are free

........... .......... Klaus Badelt / Lisa Gerrard / Hans Zimmer / 2000

6 comentarios :

Madame Minuet dijo...

Caramba, hoy ha echado usted el resto, don José.
Una entrada de lo mas completo.
No sabia que Hispania fuera uno de los primeros lugares donde antes se desarrollo el culto al emperador. Bueno, para ser exactos no sabia la mayoria de las cosas que usted nos muestra hoy!
En lo que estaba un poco mas puesta fue en la parte en la que vino Augusto en persona durante esa guerra contra cantabros, astures y demas. Malos tiempos para la pobre Noega y sus habitantes. Despues todo fue muy bonito, si, pero la conquista tuvo episodios feroces.
Monsieur, que hermosa imagen del arbol de la vida! Resulta de lo mas evocadora.

Enhorabuena por su magnifica labor, monsieur. Cada dia se supera usted.

Buenas noches

Bisous

CarmenBéjar dijo...

Vaya lección que nos ha ofrecido hoy, Jose. Augusto hubiese estado muy orgulloso de su buen y afamado cálamo (o pluma, o esteligráfica, o teclado, en fin. Hay que estar con los tiempos)

El bueno de Augusto era un buen político romano y como digno de su pueblo, un magnífico estratega. Y como tal no es extraño que llevase a cabo matanzas, emigraciones masivas y otras lindezas semejantes para conquistar un pueblo rebelde. Y es que los cántabros y astures lo eran como pocos. Eran duros de pelar y no era fácil mantenerlos bajo el yugo de la Urbe.

De lo que no sé nada es de sus correrías exactas por la Península. ¿No hay testimonios curiosos de sus estancias por Hispania? He leído algunas cosillas sobre esto, pero mi memoria las ha relegado a un rinconcillo recóndito, del que es difícil recuperarlas, ejej.

Un abrazo

Manuel dijo...

Interesante entrada Jose
Me gusta mucho la cultura romana. isfruto siempre que voy a Segovia o Mérida. Incluso en Orense, de donde es mi padre, tengo que pasar el puente romano. Hay unos menos conocido en un pueblito gallego llamado Freixo...
Saludos

Jose dijo...

Madame, he tardado un poco más de lo habitual en responderos, pero aquí estoy...

Me alegra saber que la entrada ha sido de vuestro agrado, que ésta os haya sido incluso instructiva... Efectivamente la conquista fue tremenda, sobre todo la de las tierras al norte del Duero, pero sí, mereció la pena a pesar de todo. Ahí está herencia que nos quedó, empezando por nuestra hermosa lengua, hija de la que aquellos legionarios itálicos trajeron consigo...

Mirad, en Sevilla se suele decir que desde que nuestras romanas santas mártires Justa y Rufina se negaran a participar en una procesión pagana no hemos parado de procesionar..., valga la redundancia... Pero como se puede deducir ya lo hacíamos antes... Por tanto no os extrañe que fueramos los primeros en rendir culto al Emperador... :)

Muchas gracias por vuestras tan amables y bienintencionadas como inmerecidas palabras..., Muchas gracias...

Tened una muy feliz velada, madame...

Mil besos, mil

Jose dijo...

Jejeje..., así es, Carmen, hay que estar al día...

En fin, no sé si Augusto estaría contento con mi entrada, pues de algún modo denuncia las atrocidades que cometió, pero yo sí te estoy agradecido a ti por tus amables palabras, como he comentado a doña Diana hace un momento, totalmente inmerecidas...

Los pueblos del norte eran muy bravos, así es... Por su venas corría sangre y no horchata, no hay duda... Gracias a ellos, o bueno, a sus descendientes, como ya he dicho en alguna otra ocasión, nuestro país salvó los muebles y resurgió de las cenizas cual ave Fénix siglos más tarde...

En fin, Carmen, no quiero presionarte, pero haz memoria, que todos queremos enterarnos de la intrahistoria de la Hispania augustea... ¡Rabillo de pasas, que aconsejaba uno de mis profesores de primaria...! : )

¡Que tengas una muy feliz velada!

Besos.

Jose dijo...

A mí me pasa lo mismo Manuel... Disfruto cual enano sumergiéndome en el mundo romano, sobre todo en la parte del mismo que más de lleno nos toca...

Tendré que visitar Freixo la próxima vez que visite Galicia... También yo tengo familia en Orense, así es que...

Que tengas una muy feliz velada.

Un abrazo.

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