viernes, 30 de julio de 2010

- ESPÍRITUS FRATERNOS / Forjando el futuro / La fragua de Vulcano / Diego Rodríguez de Silva y Velázquez / Roma / 1630 / Barroco español / Escuela sevillana
La fragua de Vulcano ............ .......................... _Diego Rodríguez de_Silva.y. Velázquez. .
1630 / Óleo sobre lienzo / 223x290 cm. .
Barroco.español_ /. Escuela..sevillana. .


La fragua de Vulcano
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España no es sólo una joya del pasado, es sobre todo una herramienta para el presente y para el futuro, es una fragua en la que se siguen forjando espíritus, caracteres, como los de nuestros jóvenes deportistas.
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Acabamos de vivir una experiencia que, aunque sólo fuera por lo insólita, merece la pena ser comentada; me refiero, naturalmente, a la victoria alcanzada por la selección española de fútbol en el Campeonato Mundial. En efecto, nuestros jóvenes futbolistas nos han dado, seguro que sin pretenderlo, una lección que no deberíamos echar en saco roto. En primer lugar, nos han demostrado la importancia de la voluntad de vencer: desde el principio, y a pesar de la derrota contra Suiza, daba la impresión de que estaban convencidos de que al final serían los vencedores. Virgilio decía de los vencedores que lo eran porque creían que lo podían ser («potest quia potera volentur» lo han traducido por «podemos»). La secuencia del gol de Puyol contra Alemania es la imagen viva de la voluntad de vencer; hace no demasiados años, se hubiera dicho que era un gol de «raza».

También nos han dado una lección de profesionalidad; además de ser los vencedores, todo el mundo ha reconocido que nuestra selección era la que mejor fútbol practicaba. No es que descollaran individualidades geniales, sino que lo que de verdad destacaba era el juego de conjunto, el equipo entero; no ha sido solo que, como siempre, la unión hace la fuerza, sino que los que durante toda la temporada son encarnecidos rivales se han comportado como compañeros y amigos de toda la vida.

Otra faceta ejemplar de su triunfo es la que se refiere a la discreción y a la modestia. Si es verdad el dicho «dime de qué presumes y te diré de qué careces», estos chicos deben de tenerlo todo porque no han presumido de nada; todos han atribuido la victoria al mérito de los demás, es decir, al mérito de todos, del equipo. No es fácil conseguir tal amalgama en un grupo humano, cualquiera que este sea. Una amalgama que no ha excluido a nadie y que ha incluido a todos; también, para hacerlo más bonito, al hijo del entrenador.

Todas estas cualidades reflejan la más importante lección, la que nos ha dado el entrenador, quien ha manejado la batuta con tal maestría que ni siquiera la hemos visto. Vicente del Bosque ha sido el paradigma y compendio de todo lo anterior, pero si hablamos de batuta no debemos olvidar la cuna de la que ha salido, si no todo el equipo, sí la mayoría de sus componentes, y que no es otra que La Masía, es decir, la cantera del F.C. Barcelona. En estos tiempos en que algunos políticos están atizando irresponsablemente la sensibilidad catalana con motivo de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el «Estatut», es sobremanera oportuno y valioso que sean deportistas catalanes los que hayan contribuido decisivamente a conseguir este triunfo y que hayan sido ellos también los primeros en mostrarse orgullosos de ofrecer el título a todos los españoles.

Este título ha originado una insospechada reacción de orgullo por parte de toda la sociedad española, y esto tiene, a mi juicio, una gran importancia: tras haber tenido una edad imperial corta (no excedió del siglo y medio), España sufrió una larguísima decadencia, tan larga que ha llegado prácticamente hasta nuestros días. Como nación, España hacía mucho, muchísimo tiempo, que no saboreaba una victoria; no quiero ser injusto, ni con otros deportes que han traído y siguen trayendo importantísimos triunfos para España ni tampoco con otras actividades que son verdaderas conquistas sociales, como el crecimiento de la riqueza, la alfabetización de toda la sociedad, la increíble mejora de las condiciones de salud o el disfrutar de un régimen de libertades. Lo singular de lo que hemos visto estos días es que era una victoria que todos consideraban como propia, que se consideraba un triunfo colectivo, un triunfo nuestro; otros triunfos, deportivos o no, se los imputamos a sus artífices directos o a sus respectivos equipos; este lo consideramos nuestro, de todos.

Creo que habría que reconocer sin ambages la importancia del fútbol si es lo único que aglutina a nuestra sociedad (y si no es lo único, es lo que más aglutina); no es que haya llegado a todos, es que todos se sienten concernidos. ¿Cómo si no explicar que cuando ya había regresado la selección a España, y ya no quedaba ninguna incertidumbre ni cabía ninguna expectativa, prácticamente todas las emisoras de televisión se pasaran horas enteras retransmitiendo la llegada de nuestros héroes? Había quizás el puro placer del disfrute en común, de participar en la fiesta y de la fiesta.

De modo que aunque venga del fútbol, de un deporte, la catarsis que ha originado en la sociedad española puede ser considerada, a mi juicio sin exageración, como un verdadero punto de inflexión en el concepto que la sociedad española tiene de sí misma; un pueblo que hasta hace nada consideraba que sólo en otros países podían buscarse modelos y ejemplos ha visto no sólo que nosotros hemos sido el modelo y el ejemplo, sino (todavía queda algún resabio) que así lo han reconocido los demás. Repito que hemos sido modelo y ejemplo en otros asuntos sin duda más importantes, desde la transición política al milagro económico español, pero ésos son asuntos que, aun siendo más relevantes, interesan a una minoría, y el que dude de esta afirmación que repase las tiradas de nuestros diarios deportivos comparadas con los de información general. ¿Será flor de un día?, preguntan algunos. A mi juicio, categóricamente no. Lo que hemos hecho es, ni más ni menos, derribar un mito colectivo, el mito de la incapacidad española; una vez derribado, es difícil que vuelva a levantarse. Lo que hay que hacer ahora es consolidar en otros campos de la vida nacional la nueva confianza en nosotros mismos que estos chicos nos han devuelto. Un punto de inflexión es la quiebra de una trayectoria que, en el caso español, era descendente, declinante; la victoria de nuestros futbolistas puede y debe ser el símbolo del comienzo de la trayectoria ascendente que empezó España hace ya unos cuantos años y que nos debe hacer volver a mirar hacia el futuro común.

Lo pretérito de nuestra gloria ha hecho que se mire y se vea a España solo en su dimensión de pasado (glorioso, eso sí, pero pasado); como un precioso legado de nuestros antepasados que debemos conservar a cualquier precio, como si España fuera una preciosa figura de porcelana que debemos tratar con esmero, con sumo cuidado, casi sin tocarla. A mi juicio, esa es una visión alicorta; España es mucho más que eso. No es sólo una joya del pasado, es sobre todo una herramienta para el presente y para el futuro, es una fragua en la que se siguen forjando espíritus, caracteres, como los de nuestros jóvenes deportistas. Como la final del campeonato nos enfrentó con Holanda, han circulado por internet remedos del famoso cuadro de Velázquez «La rendición de Breda» en los que aparecen los españoles ataviados con «la roja». Podríamos también fijarnos en otro cuadro de nuestro genial pintor: «La fragua de Vulcano», en el que se reflejan el esfuerzo y el trabajo en equipo necesarios para ser mejores y más fuertes. España no es un objeto débil y delicado, es una fuerza de la Naturaleza que produce Picassos y toreros, Ramones y Cajales y santos, Amancios Ortegas y Casillas e Iniestas, ya sea el troquel Cataluña, Galicia, Andalucía o el País Vasco. Por esa España plural y unificadora merece la pena que todos nos esforcemos; así lo han hecho nuestros jóvenes, y por ello el futuro les pertenece.


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................... Manuel de Falla / 1915............................................................. .Inicio
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miércoles, 28 de julio de 2010

- ESPÍRITUS FRATERNOS / Una raya en el agua / Scène de tauromachie / Le torero soulevé / Pablo Ruiz Picasso / Niza / 1955
Scène de tauromachie / Le torero soulevé .................. Pablo_Ruiz_Picasso_/_Niza_/_ 1955. .
Óleo sobre lienzo / 79,5 x 190,4 cm. .
Herederos_ de. Jacqueline_ Picasso. .



Se trata de la libertad
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No hay nada más cansino que discutir sobre lo evidente. El debate de la fiesta de toros en Cataluña no es un nuevo episodio de la vieja polémica —tan española, por otra parte— de taurinos y antitaurinos sino una vuelta de tuerca del impulso soberanista en el marco de un recorte de libertades. Se trata de un intento de desespañolización simbólica, una maniobra de independentismo virtual, un puyazo a la identidad común, como dice Boadella. Es un pulso político mal disfrazado de buenismo ecologista. La demanda abolicionista ha prosperado hasta el final por el inequívoco carácter de seña cultural española que tiene la lidia en el imaginario colectivo; lo que hoy se va a votar en el Parlamento catalán no es la simple prohibición de un espectáculo más o menos discutido sino la amputación política y social de un rasgo de la identidad de España. Y a ese objetivo han supeditado sus promotores la última ratio de la libertad individual de los ciudadanos.

Para forzar ese simulacro de emancipación identitaria, ante el que el Partido Socialista no ha tenido el coraje de plantarse, la nomenclatura política catalana ha permitido un ensayo prohibicionista que intenta prevalecer sobre el albedrío personal. La absurda prioridad de esa clase dirigente desquiciada por sus obsesiones impone una agenda liberticida para eliminar la presencia de un rito universalmente asociado a la cultura española. Para ello se pretende pasar por encima del arraigo popular de la fiesta, de su acervo histórico, de su tradición artística y de su valor económico, y sobre todo laminar la autonomía personal y la capacidad de decisión de cientos de miles de aficionados catalanes.

No me gustan los toros. A lo largo de medio siglo de vida en una tierra tan taurina como Andalucía no habré asistido a más de ocho o diez corridas, y ninguna de ellas ha logrado conmoverme ni provocarme una emoción estética o espiritual relevante. Me aburro. Admiro el valor de los toreros, aprecio la belleza del ceremonial, sus ricos matices sensoriales y su compleja encarnadura expresiva, pero como espectáculo me parece premioso, largo, incómodo y discontinuo. Sospecho que una amplia porción de compatriotas participa de un criterio similar, poco o nada entusiasta de la fiesta, pero a ninguno se nos ha pasado por la cabeza prohibirla, ni limitar a los demás el derecho a disfrutarla, ni despreciar su valor cultural y sociológico, ni mucho menos imponer su desaparición en nombre de ningún fundamentalismo ideológico o moral. Por eso lo último que podíamos imaginar era que nos íbamos a ver obligados a defenderla como reducto simbólico de una libertad amenazada. Porque lo que está en juego no es la libertad parcial de ir o de no ir a los toros, ni siquiera la de sentirse español en Cataluña; se trata de una libertad única y esencial que no se puede dividir en pedazos ni administrar en nombre de ningún designio.



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A las cinco de la tarde.

Eran las cinco en punto de la tarde.

Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.

Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.

Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.

El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.

Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.

Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.

Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.

Comenzaron los sones del bordón
a las cinco de la tarde.

Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.

En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.

¡Y el toro, solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.

Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,

cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,

la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.

A las cinco de la tarde.

A las cinco en punto de la tarde.

Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.

Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.

El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.

El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.

A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.

Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.

Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,

y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.

A las cinco de la tarde.

¡Ay qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!



Llanto por Ignacio Sánchez Mejías / La cogida y muerte / Federico García Lorca / 1935

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................... Enrique Grandos / 1892-1900..................................................... .Inicio
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lunes, 26 de julio de 2010

ESPÍRITUS FRATERNOS / Una raya en el agua

/ S.M. el Rey, ayer, en el momento de producirse el tradicional abrazo al Apóstol Santiago con motivo del Año..................... . © EFE
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S.M. el Rey, ayer,_en el momento_del...
tradicional abrazo al Apóstol Santiago...



El patrón del Estado español
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No estuvo el presidente en Santiago, claro, cómo iba a estar: una incómoda fiesta religiosa en torno al mito atávico de un santo políticamente incorrecto, de una triple y ominosa incorrección incompatible con el discurso progresista. De un lado, la leyenda del Matamoros, un oprobio en toda regla para la Alianza de Civilizaciones; de otro, los ribetes vaticanistas y episcopales del Xacobeo con el riesgo de una homilía cargada de alusiones; y por último, el patronazgo de ese concepto llamado España, la nación discutida y discutible, el eterno epítome de la desavenencia identitaria. Una celebración definitivamente fastidiosa para un gobernante posmoderno. Si al menos se tratase del patrón del Estado español y de la nación de naciones podía haber ido a escenificar una acción de gracias por la década prodigiosa de su esclarecido liderazgo, o a endilgar una versión laica y actualizada del Camino como lugar de encuentro de identidades plurales. Pero ante el Matamoros, hay que entenderlo, se le debe de hacer muy cuesta arriba la liturgia. Y para botafumeiro ya le sobra con el de sus adictos de cámara, pelotas del poder y demás obsequiosos escanciadores de incienso.

Así que no fue. Le dejó el marrón a Pepe Blanco, adecuado ministro de jornada en su condición de cristiano y gallego. Para el discurso institucional ya estaba el Rey, que se sabe el papel y el protocolo y lo ejerce con mano experta, tacto delicado y sensibilidad histórica. El Rey es un hombre de otro tiempo que aún cree en la fuerza de la espiritualidad y domina los ceremoniales simbólicos de la vieja España, y como tiene la obligación de ser neutral no puede señalar responsabilidades directas. El ausente se ahorró el trago de escuchar cómo Su Majestad le pedía al Apóstol, con la retórica votiva al uso de la tradición, que ilumine a nuestra dirigencia política para sacarnos del atolladero de la crisis y de la barranca del sectarismo. Ante una clase política que sólo se guía por las luces cortas de las encuestas y no conoce otra luz que los halógenos de la demoscopia, el ruego real tiene que ver, más que con una profesión de fe, con una infinita esperanza en los milagros.

La presencia casi en solitario del Rey, apenas arropado por autoridades locales, quedó ayer en Compostela como la última ratiovisible de España, la antigua nación que durante siglos fue articulada por el tránsito peatonal de los peregrinos a través de la ruta jacobea. Sin dirigentes nacionales a su alrededor, la Corona elevó ante el Santo la plegaria por una política tolerante y sensata. En nombre del pueblo, creyente o no, que sufre la carencia de una gobernanza juiciosa y un rumbo equilibrado. Fue el Rey el que habló ayer de solidaridad entre territorios, de cohesión social y de respeto a la Constitución. Ante el patrón de España, esa cosa difusa e indeterminada sobre la que nunca acabamos de ponernos de acuerdo pero de la que no podemos apartar, como pedía Blas de Otero, el cáliz de la discordia.

Ignacio Camacho / Una raya en el agua / ABC / Lunes, 26.VII.10


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Suena: La Spagna / Ministriles Reales/ La Capella Reial de Catalunya

................... Josquin des Prés/ Renacimiento / 1516.......................................... .Inicio
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domingo, 25 de julio de 2010

FESTIVIDAD DEL APÓSTOL SANTIAGO / Patrón de España

 Bartolomé Esteban Murillo Barrocoespañol / Escuela sevillana / Museo Nacional del Prado
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Bartolomé Esteban Murillo / 1655. Óleo sobre lienzo / 134 x 107 cm. Barroco español / Escuela sevillana. Museo.Nacional.del.Prado_/.Madrid

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Himno al Apóstol Santiago

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.Santo Adalid, Patrón de las Españas,
.amigo del Señor;
.defiende a tus discípulos queridos,
.protege a tu nación.

.Las armas victoriosas del cristiano
.venimos a templar
.en el sagrado y encendido fuego
.de tu devoto altar.
.Firme y segura
.como aquella columna
.que te entregó la Madre de Jesús,
.será en España
.la santa Fe cristiana,
.bien celestial que nos legaste Tú.
.¡Gloria a Santiago,
.Patrón insigne!
.Gratos, tus hijos,
.hoy te bendicen.
.A tus plantas postrados hoy te ofrecemos
.la prenda más cordial de nuestro amor.
.¡Defiende a tus discípulos queridos!
.¡Protege a tu nación!
Dr. Juan Barcia Caballero / 1920
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Suena: Pelegria naizela / Capilla de Música de la Catedral de Pamplona

................... Anónimo/ Siglo XVI................................................................... .Inicio
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sábado, 24 de julio de 2010

- ESPÍRITUS FRATERNOS / El Burladero / Alberto Contador, emocionado en el podio tras la
contrarreloj de hoy, penúltima etapa del Tour de Francia © Reuters .
Alberto -Contador, -en.-el -podio, -emocionado, -tras -la .
contrarreloj de hoy, penúltima etapa del Tour de Francia .



Esto es lo que hay
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Arranque de optimismo veraniego: España puede sentirse orgullosa de los hombres y mujeres jóvenes que pelean por destacar en los diferentes ámbitos concursales de la vida, orgullosa de una nueva generación de tipos bien pertrechados de ambición y destreza que alcanza pequeños éxitos diarios allá donde ellos van. Arranque de pesimismo estival: valiente generación de inútiles que ni estudian ni trabajan ha criado la sociedad a sus pechos con la leche materna de la Logse. El habitual transtorno bipolar que atormenta la opinión de este humilde columnista se me reprodujo ayer, de forma violentamente aguda, viendo el angustioso final de etapa del Tour a su llegada al Tourmalet: de forma casi segura, un hombre sencillo, educado, combativo y sonriente, Alberto Contador, se va a proclamar vencedor de la ronda gala por tercera vez, y lo va a hacer desde lo que tiene de excepcional la normalidad. Ya es normal que ganemos los Tours, o Wimbledon, o los mundiales de fútbol o basquet. Es normal que en el mundo científico las publicaciones que se realizan desde este solar tengan un peso respetable. Como lo es que en las más importantes estructuras empresariales del mundo figuren jóvenes profesionales educados en España. Es decir, es normal que desde fuera se vea a esta sociedad española, tan lastrada en diferentes ámbitos durante las diversas «largas noches» en las que ha dormitado, con una cierta mueca de sorpresa y admiración. Sin embargo, más allá del orgullo emocional adolescente de ver triunfar a un compatriota en una disciplina dura, sacrificada y disputadísima, un algo te dice que ese país no es cierto, que España no es Contador o Nadal. Eso queda compensado por el hecho de que casi todos los países suelen pensar algo así de ellos mismos, sobre todo cuando es otro el que triunfa, pero la realidad es que crece el pesimismo acerca de los valores de la emergente sociedad civil que nos tiene que empujar por las rampas de este apasionante siglo XXI. Desgraciadamente, aseguran agudos observadores sociales, la indolencia y la falta de competitividad de los españoles nacidos ya pasada la Transición hace sospechar que el futuro es una apuesta fallida; viendo, sin embargo, a las puntas de sierra de las gráficas, algo nos hace sentirnos esperanzados: ¿La España de pasado mañana será la de los Contadores o la de los holgazanes niñatos de la borrachera diaria?

Es bastante común, por otra parte, considerar que no se sostiene la comparación entre esta crema llena de éxito y la costra dirigente que en España toma decisiones transcendentales. Gozamos de números uno en disciplinas tanto colectivas como individuales, deportivas o médicas, financieras o artísticas, todas de primer orden mundial, y, en cambio, asistimos resignados a la medianía rampante, a la mediocridad manifiesta de líderes sociales incapaces de distinguir un pargo de una rapaz. ¿Qué ha llevado a que la gestión pública sea, con las excepciones debidas, alguna de ellas ciertamente notable, un refugio de cantamañanas?

La generosidad con la que Contador dejó vencer al excepcional Schleck en la cima pirenaica más temida, su elegancia en la victoria, su capacidad de trabajo y su persistencia en el triunfo ha sido un respiro de verano. Acabada la etapa, vuelve la realidad. Y esto es lo que hay.

Carlos Herrera / El Burladero / ABC de Sevilla / Viernes, 23.VII.10

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................... El Canto del Loco / 2002............................................................ .Inicio
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viernes, 23 de julio de 2010

- ESPÍRITUS FRATERNOS / Callejón de la vida / 12 de Octubre de 2008 / Avenida de las Juventudes Musicales / Glorieta Olimpica / SE-30 / Sevilla
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12 de Octubre de 2008* ...............Avenida de las Juventudes Musicales.
Glorieta Olimpica. / .SE-30 ./ .Sevilla.



No quitéis las banderas
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Algunos hemos tenido un sueño. Puede que sea el de una noche de verano, pero fue bonito mientras duró. Era un paisaje de banderas que seguían representando, pese a todo, a una nación que se había constituido a sí misma. No la habían inventado los poderosos, ni era signo de dominio de unos sobre otros. Era la bandera de la única igualdad posible: la de los hijos de Dios unidos por un idioma, por una historia, por un solar. Fue el fútbol, ya lo sé; o sea, la habilidad de veintidós hombres que, si el árbitro no se interpone, dirimirán en liza cuántas veces entra una pelota entre una línea y tres palos. Es sólo y a la postre un trabajo con el azar. La física, esa jugadora invisible, es quien al final decide. Y sin embargo, tuvo este experimento de noventa minutos la virtud de sacar, no se sabe muy bien de dónde, las banderas de una nación a la calle.

Lástima que no fuera el atentado persistente contra la vida más indefensa, con los nacionales nonatos, lo que llevara las manos de la gente hasta el arcón de las viejas perdurables banderas para protestar con ellas en los balcones. Qué pena que se haya recorrido tan largo y tortuoso camino desde los primeros escarceos con los agentes de la división sin que nadie haya desdoblado las telas rojas y amarillas para oponerse en las fachadas. Llegó un momento en que esto parecía una reunión de apátridas. Sólo aparecían a veces algunas banderas tricolor enarboladas por la extrema izquierda.

Y resulta que ha sido un gol el que ha poblado España de sus propias banderas. Las vigentes. Las constitucionales. Las que mantienen intactas su poder de convocatoria como banderín de enganche de la gran aventura que concierne a todos los españoles. Pues bien, he aquí mi sueño: no que un balón que va adonde lo lleva el viento tras haber recibido el impulso de un cabezazo o un puntapié entre unos centímetros dentro de una escuadra, y que por eso tanta gente grite que es español. Sino al revés. Que porque nos sentimos españoles nos alegramos de que ese esférico de cuero se tiña con los colores de nuestra identidad como país.

Mi sueño —y tal vez el de muchos que no pueden escribir en los periódicos— es que esas banderas no desaparezcan de donde están. Y si ya se han ido, que vuelvan, aunque no haya mundiales. Ojalá esas banderas hayan llegado para quedarse todos y cada uno de los días de todos los años venideros. Como en los Estados Unidos, que éste también lo sea. A ver si así les sirven de sirena a los dormidos tripulantes de la realidad que esas banderas encarnan.

Á
ngel Pérez Guerra / Callejón de la vida / ABC de Sevilla / Viernes, 23.VII.10


* En primer término, mi sobrino Gonzalo ............

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.................. Pignoise / 2006........................................................ .Inicio
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